A poco más de 50 kilómetros de Puerto Progreso, Yucatán, se encuentra un poblado inmerso en la tranquilidad que le dan sus cenotes y playas prácticamente vírgenes. Este pueblo, completamente alejado del caos y ruido de la ciudad, se llama San Crisanto. Cuando lo visites, te cautivará tanto que desearás quedarte a vivir aquí para siempre.

Qué hacer en San Crisanto

San Crisanto fue fundado como una villa de pescadores. Destaca por la amabilidad de su gente y la belleza de sus paisajes naturales, además de su producción salinera. Hace unos cuantos años se convirtió en una zona ecoturística gracias a la iniciativa de sus habitantes. Son los mismos pobladores quienes ofrecen los servicios turísticos, hacen buen uso de los recursos naturales e invierten parte de las ganancias en la rehabilitación de la zona.

San Crisanto es famoso por su ruta de manglares.
Foto: twitter.com

El principal atractivo de San Crisanto es el recorrido entre cenotes y ojos de agua. Se realiza en lancha con la guía de algún lugareño que explica el trayecto, en el cual es posible admirar la fauna del lugar. Es posible ver desde garzas y tortugas, hasta pájaros carpinteros y osos hormigueros. Por si fuera poco, este recorrido es barato, pues por hora y media solo tienes que pagar 60 pesos por persona.

Otra razón para enamorarte de San Crisanto son sus chozas ecológicas, conocidas como Kanab-Nah. Están construidas con el estilo de las antiguas viviendas mayas y se ubican junto al mar. Sobres sus playas, sobra decir que son casi vírgenes. Son tres kilómetros de sol y arena, donde los visitantes pueden admirar las distintas tonalidades que adquiere el agua conforme avanza el día.

Te gustarán las chozas ecológicas de San Crisanto.
Foto: twitter.com

La ancestral tradición salinera

Además de la creciente actividad turística, en San Crisanto, la extracción y venta de sal se ha convertido en otra fuente de ingresos. Se trata de uno de los trabajos heredados por los antiguos mayas, muy llamativo por el escenario en el que se realiza: lagunas de color rosa. La actividad salinera es un poco pesada por las altas temperaturas que se registran en Yucatán. Los hombres deben picar el fondo de la laguna para extraer el mineral, palearlo y luego trasladarlo a las orillas de la charca para el lavado y secado.

La pequeña ruta de charcas salineras en San Crisanto es un espectáculo aparte. En ella se puede conocer una de las actividades más ancestrales y representativas del pueblo maya. Una aventura que, además, se combina a la perfección con el avistamiento de flamingos rosas. No hay duda de que este bello pueblo de Yucatán es una excelente opción para pasar unas vacaciones inolvidables.

Foto de Portada: Carlos A. Ricalde Medina

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