San José Obrero y la reina del silencio

Todo lo que compone al Templo de San José Obrero es algo singular y muy diferente a lo conocido. Su misma estructura es un delicado y poderoso homenaje a la arquitectura neogótica de México. Y si a esto le añadimos a su fiel y eterna compañera, la icónica campana la reina del silencio, tenemos frente a nosotros a una construcción de tintes legendarios y singulares que todos deberían conocer al menos una vez en la vida.

Por la eternidad

Regadas principalmente en diversas regiones del occidente, el Bajío y el noreste de México, las iglesias neogóticas de México se convirtieron en una representación del dialogo entre la población y el paisaje urbano adyacente. Era uno de los estilos menos considerados y debido a esto, la edificación del Templo de San José Obrero en Arandas, Jalisco, se volvió parte de la misticidad y singularidad de este poblado.

persona caminando por el templo de san jose obrero
Foto: skyscrapercity.com

Su construcción dio inicio en 1879, evitando seguir un modelo de iglesia catedral. A partir de un arduo trabajo de cantería, el edificio fue proyectado para albergar una planta de cruz latina. A esto, se le añadió una estupenda fachada con un amplio rosetón y tres puertas de acceso. Sin embargo, y debido a diversos problemas de construcción, el primer templo es derribado para abrir los cimientos de uno de mayor tamaño en 1902.

vista del templo de san jose obrero
Foto: Adan Morales

Seis años después del inicio del segundo proyecto, las obras fueron detenidas por falta de fondos. Fue hasta 1920 cuando la edificación fue retomada siguiendo el modelo anterior: nave de cruz latina y revestimiento de cantera de piedra arenisca. Un nuevo parón de actividades ocasionó que en 1937, el arzobispo de Guadalajara, José Garibi Rivera, invitara a los arquitectos Ignacio Díaz Morales y Luis Ugarte para dar punto final al levantamiento.

Obra sin tiempo

De esta manera y teniendo como guía a la Catedral de Notre Dame en Chartres, el Templo de San José Obrero fue finalmente edificado. A la fachada se le añadieron dos torres de 70 metros cada una además de diversos detalles que revelan su identidad neogótica con cada mirada. En su interior se puede notar el maravilloso trabajo de cantera además de grandes vitrales que crean un juego de luces y sombras.

personas en el interior del templo de san jose
Foto: minube.com

También destacan los nichos dedicados a santos como San Ignacio, San Cayetano y San Rafael. Pero esto no es todo lo que el Templo de San José Obrero puede ofrecer. Observando sus hermosos alrededores, sobresale una espectacular campana que más allá de parecer desubicada, esconde una gran historia detrás: la reina del silencio.

Acompañante muda

Esta mole de hierro fue mandada a hacer en 1969 como corona para exaltar a la maravillosa construcción. Tenía un peso de 15 toneladas y medía más de tres metros. Por ello, corría el temor de dañar la estructura de la torre. Por ello, y por su ronco sonido que le dio el mote de reina del silencio, se decidió bajarla y guardarla.

vista de la campana reina del silencio
Foto: Estilo Arandas

Tras varias consultas, se decidió no destruir tal trabajo y colocarla en el atrio del templo, bajo un campanil. Hoy en día, tras más de 50 años de su creación, continúa adornando la entrada al magnifico Templo de San José. Y es que se trata de la campana más grande de América Latina y la séptima más grande del mundo.

personas caminando por el templo de san jose obrero
Foto: visitajalisco.gob.mx

Con todo esto, no es de extrañar que el Templo de San José sea una de las edificaciones más grandes y sorprendentes de todo Jalisco y México. Un lugar que vale la pena admirar de principio a fin y comprobar que los mayores tesoros son aquellos que aun no han sido descubiertos.

Dirección: Calle Hidalgo 227, colonia Centro, Arandas, Jalisco.

Foto de portada: Luis Romo Herrera   

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