Al sur de la ciudad de Oaxaca se encuentra el pueblo de San Martín Tilcajete, un destino enmarcado por artesanías que parecen estar vivas. Este peculiar municipio es cuna de los alebrijes de Oaxaca, creaciones de colores que evocan a animales nocturnos, seres míticos y figuras fantásticas.

Oaxaca Painted Wall and Door Mexico
Foto: Thomas Aleto

Donde los sueños se hacen realidad

San Martín Tilcajete es un lugar fantástico donde los sueños se convierten en realidad. Numerosas familias de artesanos trabajan todos los días en la talla de figuras que luego colorean con pintura vinílica y comercializan en plazas y mercados. Su arte se distingue del que, por ejemplo, se hace en Ciudad de México. Los alebrijes de la capital del país son hechos de cartón, mientras que en San Martín Tilcajete las figuras son talladas en madera de copal.

Painter
Foto: Steven dosRemedios

Desde la entrada del pueblo hasta el corazón del mismo, en todos lados encontrarás talleres donde fabrican alebrijes. Siempre están abiertos para la curiosidad de los turistas, para que conozcan más de estas artesanías famosas a nivel mundial. En la plaza principal, hay artesanos que ofrecen sus alebrijes con formas de nahuales, dragones, marcianitos o caballos alados. Todos nacieron de la imaginación y proyectan parte de la identidad del pueblo zapoteco.

El colorido San Martín Tilcajete

Pero la comunidad de San Martín Tilcajete también es conocida por el colorido carnaval que cada año lleva a cabo. Por las calles se ven desfilar a hombres, mujeres y niños disfrazados con máscaras de madera que ellos mismos tallan. El cuerpo lo pintan con aceite quemado o pintura vinílica. En pocas palabras, se convierten en alebrijes vivos y se preparan para “espantar” y hacer bromas a propios y extraños en las principales calles del pueblo. Este carnaval es una tradición ancestral, no se tiene registro de cuando inició, pero siempre se lleva a cabo un día antes del miércoles de ceniza.

Foto: Vive Oaxaca

Aunque es un pueblo pequeño, San Martín Tilcajete se hace grande con las manos de sus artesanos. Sin duda, disfrutarás tu visita a este lugar, lleno de color y sueños hechos realidad en múltiples formas. Quizá, en una simple caminata por sus calles, encuentres un alebrije que llame de sobremanera tu atención, ese que está destinado a ser tu compañero o “animal guardián” por el resto de tu vida.

Foto de portada: Lilian

Continúa leyendo: San Crisanto, el pueblo salinero de Yucatán