Nos recibe la Parroquia de Nuestra Señora del Refugio, una construcción neoclásica elaborada con cantera rosa. Característica distintiva de las casas y edificios que la rodean. Así llegamos a Tepezalá, en el estado de Aguascalientes. Es el atardecer y la luz colorea el lugar convirtiéndolo en nubes.

Parroquia de Nuestra Señora del Refugio, en Tepezalá
Parroquia de Nuestra Señora del Refugio, en Tepezalá

 

A un costado de la plaza principal, se encuentra el salón Ejidal. En uno de los muros de su cocina está retratado un cuento infantil de la región. Además, el Museo de Arte Religioso, el Señor de Tepezalá o Cristo Negro, elaborado con sangre de animal y caña, y la Plaza de Toros María Isabel son otros puntos turísticos que los visitantes deben conocer.

Señor de Tepezalá o Cristo Negro
Señor de Tepezalá o Cristo Negro

Su pasado minero sigue muy vigente, pues este poblado formó parte de la Ruta de la Plata. Así se comunicaban las minas de Zacatecas con la Ciudad de México. Pero aquí también se extraían importantes cantidades de plata, cobre y piedras preciosas.

Prueba de ello son la exhacienda Las Pilas, de la cual hoy sólo sobreviven sus vestigios, y Mesillas, una hacienda que creció hasta transformarse en una comunidad. Ambas retratan el apogeo que tuvo la actividad minera en la zona.

Colores en Tepezalá

Una peculiar relación guarda con los tonos rojos. Tepezalá es sede del rancho ecológico El Camiral, casa de especies como el ciervo rojo, el faisán y el avestruz.

Rodeado por las montañas de San Juan y Altamira, el paso donde se ubica Tepezalá abre rumbo al Gran Tunal. Debido a eso recibe su nombre, que en náhuatl significa “lugar entre cerros”.

Pocholas de pollo
Pocholas de pollo

Ahí, la Presa Mesillas resulta perfecta para acampar y disfrutar una tranquila noche cenando pocholas, platillo tradicional elaborado a base de carne molida de pollo y acompañado con frijoles. El postre será membrillate, un dulce típico de la región que se prepara con membrillo. La mesa no puede estar completa sin el famoso ate y mermelada de guayaba.

Ciertamente, el colorido de Tepezalá y sus platillos son una experiencia ampliamente recomendable.