Lejos de las hermosas calles empedradas y las casas de fachadas de colores, Valle de Bravo esconde una cara pintada de verde y azul. Hasta este punto, los ruidos y la algarabía quedan fuera. Los grandes centros de entretenimiento no tienen cabida y el fulgor de los visitantes no pueden entrar. Es el lado más pacífico y hermético de este Pueblo Mágico. Donde la naturaleza lleva hacia un solo sitio: el resplandor mental y físico del espíritu.

Los refugios del alma

En primera instancia, cuesta creer que un lugar como Valle de Bravo sea capaz de albergar algunos de los mejores sitios para la meditación en todo México. Sin embargo, cualquier visitante que haya estado antes aquí puede confirmar lo inevitable: es un reino de paz y tranquilidad.

Carmel MaranatháDentro de Valle de Bravo existen diversos centros espirituales como Carmel Maranathá. Este sitio fue construido durante la década de los setenta a cargo de los monjes carmelitas. Rápidamente se convirtió en un sitio de encuentros para la meditación y el conocimiento personal a través del silencio.

El sitio del descanso

Otro lugar imperdible dentro de Valle de Bravo es sin duda la Stupa de la Paz. Este colosal monumento es el más grande y antiguo de occidente. Cuenta con 36 metros de altura y alrededor de él, el cuidado de los árboles y la naturaleza complementan toda conexión interna o externa. Cerca de la instalación se han construido diversas ermitas en las que monjes budistas dedican su vida a orar en búsqueda de la sabiduría, la sensibilidad del amor y la fluidez de la energía.Stupa de la Paz
En la comunidad de San Bartolo Amanalco, a pocos kilómetros de Valle de Bravo, se encuentra Dhamma Makaranda. Este sitio se distingue por el primer centro de meditación Vipassana en América Latina. El lugar es ideal para realizar retiros espirituales grupales, así como encuentros individuales con uno mismo.

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