¿Ya conoces la cascada de Atlihuetzia en Tlaxcala?

Rodeada de una exuberante vegetación y hermosos paisajes para un paseo inolvidable, se encuentra la mítica cascada de Atlihuetzia. Una de las maravillas naturales que tiene el estado de Tlaxcala, ubicada en el municipio de Yauhquemecan, a solo 20 minutos de la capital de esta entidad.

Maravilla tlaxcalteca

La cascada de Atlihuetzia se forma gracias al río Zahuapan y tiene una impresionante caída de más de 30 metros de altura. Su nombre significa en náhuatl “lugar donde cae el agua”. Se encuentra rodeada de abundante vegetación y en su caída, la cascada forma una pequeña laguna que complementa el espléndido paisaje, de los más bellos de Tlaxcala. En lo alto de la arbolada cañada, se encuentra un lujoso hotel, desde donde también se puede disfrutar de una hermosa vista panorámica de la cascada.

Cascada de Atlihuetzia
Foto: Jesus

Cascada de Atlihuetzia, lugar de leyendas

Pero la cascada de Atlihuetzia es más que un lugar para disfrutar de la naturaleza y relajarse con el sonido del agua,del canto de las aves y el del viento que mece el follaje de los árboles. Ésta también es un lugar de leyendas e historias fantásticas. La más antigua y famosa cuenta que, en lo alto de la montaña, vivía Matlacueyatl (falda azul) y su bella hija Atlihuetzia, quien disfrutaba de bañarse en las hermosas cascadas que bajaban de las montañas.

Foto: mapio.net

A Matlacueyatl le preocupaba el bienestar de su hija, pues sabía que en este sitio habitaban los chanes –personajes de la historia antigua conocidos como duendes–. Se deslizaban por el agua, traviesos, pero también eran crueles ya que les gustaba aprisionar a los seres que encontraban en su camino. Por eso le recomendó a su hija no acudir más a las cascadas, pero la joven le gustaba mucho trenzar su cabello con flores de la orilla de la caída de agua.

Llegó el día que Matalcueyatl siempre temió: su hija no llegó a casa. Buscó a Atlihuetzia por toda la montaña durante dos días, hasta que encontró su ropa oculta entre la maleza que bordea la orilla de la cascada. Entonces comprendió todo, su hija jamás volvería a su lado porque se había quedado prisionera de los chanes. Desde entonces, la cascada luce la majestuosa belleza de la joven, y no falta quien asegure haber sorprendido a los chanes y la hija de Matlacueyatl en sus juegos infantiles.  

Foto de portada: D. Salinas

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